jueves, mayo 24, 2012


OPUESTOS COMPLEMENTARIOS
Fragmento de una reseña del abbé Henri Stéphane sobre el libro de F. Schuon «Les Stations de la Sagesse»


CONTEMPLACION - ACCION

En la vida del alma, podemos distinguir un "modo pasivo" y un "modo activo", como en toda existencia animada, pero el modo pasivo está antes que el modo activo, como el "ser" está antes que el "hacer".
Esta virtud pasiva está hecha de calma, de contentamiento contemplativo, de paciencia; es la calma de aquello que reposa en si mismo, en su propia cualidad; es el generoso descanso, el equilibrio, la armonía; es el reposo en el Ser puro, o en Dios (Hesykia).
Esta actitud suelta los nudos del alma; aleja la agitación, la dispersión, la crispación, la curiosidad y la inquietud, porque la crispación es el aspecto estático complementario de la agitación.
La virtud de la calma deriva de la Paz Divina, que está hecha de Beatitud y de Belleza infinita. La belleza tiene en todas partes y siempre, en su raíz, un aspecto de calma, de reposo existencial, de equilibrio de las posibilidades; es decir que tiene un aspecto de ilimitación y de felicidad.
La esencia del alma es la beatitud; es la dispersión la que nos lleva a ser extranjeros de nosotros mismos y nos proyecta en la miseria y la fealdad, en un estado de derroche estéril semejante a una parálisis agitada, a un movimiento desordenado que se ha vuelto un estado, mientras que, habitualmente, es lo estático lo que se encuentra en la base de lo dinámico y no inversamente.
La belleza lleva en sí todo elemento de dicha, de ahí su carácter de paz, de plenitud, de saciedad; ahora bien, la belleza está en nuestro ser mismo, nosotros vivimos de su substancia.
Es la perfección calma y simple, pero ilimitada y generosa, del estanque en el cual se reflejan la profundidad del cielo y su serenidad; es la belleza del nenúfar, del loto que se abre a la luz. Es el reposo en el centro, la bienaventurada sumisión a la Voluntad divina. El reposo en Dios.

El alma es sin embargo susceptible, no solamente de un reposo en su equilibrio inicial o en su perfección existencial, sino también de una tendencia positiva inversa, de una "salida fuera de si" en modo activo; es entonces la fe confiada y caritativa, el fervor; es la fusión del corazón en el calor divino, en Dios que es Misericordia, Vida esencial, Amor infinito.
El hombre, en su estado de decadencia, se cierra a la gracia; está como muerto a Dios y cerrado a la Misericordia divina; este estado es el endurecimiento del corazón, la indiferencia hacia Dios y hacia el prójimo, el egoísmo, la avaricia, la trivialidad mortal; esta última es como el complemento inverso de la dureza, es como un desmenuzamiento del alma en hechos estériles, en su multiplicidad insignificante y vana; es el chapoteo de la "vida ordinaria" donde la fealdad y el tedio se erigen en "realidad". En este estado el alma es a la vez dura como la piedra y pulverizada como la arena; el alma vive en la corteza muerta de las cosas y no en la Esencia una que es Vida y Amor; el alma es entonces dureza, pesadez, sequedad, disolución.
Opuesta a esta disolución es la licuefacción espiritual del ego; es la fe en la misericordia divina, el fervor confiante, la bondad, es la unificación intensa de los movimientos del alma en un impulso de amor; es el deseo de Dios, con la fe en su misericordia inconmensurable. Es la cualidad cálida y suave de la luz del sol, del fuego que disuelve el hielo, revivificando los miembros; es la suavidad confiante y cálida del amor, la concentración fervorosa, la alegría de la bondad.
El amor al prójimo es una manifestación necesaria de la licuefacción espiritual del corazón, es como el criterio del amor de Dios: primero porque el ego, que es una forma de petrificación, es compensado y vencido por la caridad, y segundo porque Dios aparece en el prójimo, al menos para nosotros y de una cierta manera; en otras palabras hay que amar a Dios -que es misericordia- no solamente perdiéndose uno mismo, sino también reconociéndole en el prójimo.


INTERIORIDAD - EXTERIORIDAD
La cualidad de la interioridad nos impone no un renunciamiento al mundo exterior -lo cual por otra parte sería imposible- sino un equilibrio determinado por el sentido espiritual del mundo y de la vida. El vicio de la exterioridad no consiste en el hecho natural de vivir en el exterior, sino que es la falta de armonía entre las dos dimensiones: entre nuestra tendencia hacia las cosas que nos rodean y nuestra tendencia hacia el "reino de Dios que está dentro de vosotros". Lo que se impone es lograr el enraizamiento espiritual que quite a la exterioridad esa tiranía que a la vez dispersa y comprime y que por el contrario nos permite "ver a Dios en todas partes", es decir percibir en las cosas sensibles símbolos, arquetipos y esencias; pues las bellezas percibidas por un alma interiorizada se convierten en factores de interiorización. Lo mismo sucede con la materia; lo que debe hacerse no es negarla -si tal cosa fuera posible- sino sustraerse a su imperio seductor y esclavizador; distinguir en ella lo que es arquetípico y casi celestial, de lo que es accidental y además terrenal; es decir, tratarla con nobleza y sobriedad.
En otros términos, la exterioridad es un derecho y la interioridad es un deber; tenemos derecho a la exterioridad porque pertenecemos a este mundo espacial, temporal y material, y debemos hacer realidad la interioridad porque nuestra naturaleza espiritual no es de este mundo, y en consecuencia tampoco lo es nuestro destino. Dios es generoso; cuando nosotros nos retiramos hacia el interior, El, en compensación, se manifiesta para nosotros en el exterior; la nobleza del alma consiste en tener el sentido de las intenciones divinas es decir de los arquetipos y de las esencias, los cuales se revelan de buen grado al alma noble y contemplativa. Inversamente, cuando nos retiramos hacia el corazón, descubrimos allí todas las bellezas percibidas en el exterior; no como formas, sino en sus posibilidades quintaesenciales. Al volverse hacia Dios, el hombre jamás puede perder nada.
Por lo tanto cuando el hombre se interioriza, se puede decir que Dios se exterioriza enriqueciéndolo en el interior; éste es todo el misterio de la transparencia metafísica de los fenómenos y de su inmanencia en nosotros.
En el exoterismo (la practica externa) la belleza apenas es un "consuelo sensible", e incluso se la considera como una espada de doble filo, una invitación al pecado y una concesión indigna de un perfecto asceta; ello implica que el ascetismo -el renunciamiento a cuanto la Tierra puede ofrecernos de agradable- es el único camino que conduce a Dios.
En el esoterismo (el conocimiento interno), por el contrario, podemos ver que en realidad, y por la fuerza de las cosas, nada de lo que nos ofrece la naturaleza es en sí mismo un obstáculo espiritual; muy por el contrario, el hecho de que la naturaleza nos conceda tal "consuelo" -el hecho mismo de que sea la naturaleza la que nos lo concede y de que nosotros no inventamos nada- ése hecho prueba que el don "consolador" posee una virtualidad sacramental, ya sea que nosotros seamos capaces de captarla o no. La primera condición de esta capacidad es la elevación del carácter, insistimos, y por lo tanto también el sentido de lo sagrado; pues solamente la belleza del alma permite asimilar espiritualmente la belleza de las cosas.
De todo ello resulta que la belleza que se percibe en el exterior -por ejemplo la "dama" del caballero o la obra de arte sagrado- debe ser descubierta o realizada en el interior, pues nosotros amamos lo que somos y somos lo que amamos. La belleza percibida es no solamente la mensajera de un arquetipo celestial y divino, sino que también es, y por ello mismo, la proyección exterior de una cualidad universal inmanente en nosotros, y evidentemente más real que nuestro ego empírico e imperfecto, que busca a tientas su identidad.

sábado, mayo 19, 2012

KRISHNA:

11. Te afliges por quienes no lo merecen, y tus palabras no son palabras de sabiduría.
Un sabio no siente lástima por los que viven, ni tampoco por los que mueren. La vida y la muerte no son diferentes.
12. Siempre hemos existido: tanto yo, como tú, como esos reyes. Y existiremos por siempre y para siempre.
13. Al igual que el alma experimenta la infancia, la juventud y la vejez, sin verse afectada por las mutaciones de este cuerpo; así también tomará otro cuerpo después de la muerte. En un sabio no cabe duda acerca de esto.
14. ¡Oh, Arjuna! El mundo de los sentidos nos produce sensaciones de frío y de calor, de placer y de dolor. Todas estas sensaciones vienen y se van; son transitorias.¡Elévate sobre ellas, alma vigorosa!
15. El hombre que no es afectado por los sentidos; ni por el placer ni por el dolor, éste
es merecedor de vida eterna.
16. Lo irreal nunca ha existido; lo Real nunca ha dejado de existir. Con certeza, esta verdad sólo la han podido entender los auténticos buscadores de la verdad.
17. El Espíritu es indestructible e imperecedero; todo lo penetra. Nadie puede destruir ese Ser Inmutable.
18. A pesar de que estos cuerpos tendrán un fin, habita en todos estos cuerpos, mas está más allá del tiempo: el Espíritu es inmortal e infinito. Así pues, ¡participa en la lucha, noble guerrero!
19. Tanto el que piensa que el alma mata, como el que cree que puede ser muerta, ambos son ignorantes. Ni puede matar ni puede ser muerta.
20. El Espíritu nunca nace y nunca muere: es eterno. Nunca ha nacido, está más allá del tiempo; del que ha pasado y el que ha de venir. No muere cuando el cuerpo muere.
21. Cuando un hombre reconoce el Espíritu como no nacido, imperecedero, inmutable e indestructible, ¿cómo podría este hombre matar o ser muerto?
22. Al igual que un hombre se quita un vestido viejo y se pone otro nuevo, el Espíritu abandona su cuerpo mortal para tomar otro nuevo.
23. Ningún arma puede herir al Espíritu, ni el fuego puede quemarlo, ni el agua puede
mojarlo, ni el viento puede arrastrarlo.
24. Más allá del poder del fuego, de la espada, del agua y del viento, el Espíritu es eterno, inmutable, omnipresente, inamovible, y siempre uno.
25. El Espíritu está más allá del cambio y del pensamiento; los ojos mortales no pueden
verlo. Reconoce que el Espíritu es lo único que permanece y cesa de sollozar.
26. Aunque el alma estuviese destinada irremisiblemente al ciclo de nacimientos y
muertes una y otra vez, no deberías, aún así, sentirte turbado por la tristeza.
27. Ciertamente, todo lo que tiene un principio ha de tener un fin. La muerte es el final
seguro para quien ha nacido. Pero es igualmente seguro que quien ha muerto ha de renacer. Así pues, no deberías afligirte por lo inevitable.
28. Invisibles son todos los seres antes de su nacimiento, e invisibles volverán a ser después de su muerte. Sólo en el transcurso entre estos dos estados invisibles, resulta
posible que los podamos ver. Siendo esto verdad, ¿por qué afligirse?
29. Alguien puede creer en el Espíritu, como la visión de una maravilla, y nos lo describe como tal. Mientras que otros tan sólo han oído que es maravilloso; pero aún habiéndolo oído, ninguno de los dos lo conoce en verdad.
30. El Espíritu inmortal mora en todos los seres y la muerte no puede afectarlo. Reponte, pues, de tu tristeza.
31. Por esto, piensa en tu deber y no dudes. No hay mayor honor para un guerrero que participar en una lucha por el restablecimiento de la virtud.
32. ¡Oh, Arjuna! Hay una batalla que ganar antes de que nos sean abiertas las puertas del cielo. ¡Felices son aquéllos guerreros cuya actitud es participar en esa guerra!
33. Y no luchar por la justicia es traicionar tu deber y tu honor; es despreciar la virtud.
34. Los hombres hablarán de tu deshonor, tanto ahora como en tiempos venideros. Y para un hombre noble, el deshonor es peor que la muerte.
35. Los guerreros dirán que por miedo desertaste del campo de batalla. Y todos aquéllos que antes te hacían alabanzas, ahora te harán escarnio.
36. Tus enemigos te llevarán al descrédito poniéndote en ridículo, olvidando tus proezas y diciendo cosas indignas de ti. ¿Puede haber, para un guerrero, mayor vergüenza que ésta?
37. Si mueres, obtendrás gloria en el cielo. Y si sales victorioso, obtendrás tu gloria en la tierra. Así pues, ¡levántate, Arjuna, con tu ánimo listo para la lucha!
38. Permanece en paz, tanto en el placer como en el dolor; en la victoria, tanto como en la derrota; tanto si ganas como si pierdes. Prepárate para la guerra con tu alma tranquila; si estás en paz, no hay pecado.
39. Así pues, escucha la sabiduría del Yoga: camino de la libertad de ataduras y de lo eterno. Ésta es la sabiduría Sankhya: la visión de lo eterno.
40. En este camino, ningún esfuerzo es baldío, ni existe posibilidad de desgracia. Hasta el más mínimo progreso supone liberación de tus miedos.
41. El único pensamiento que debe ocupar la mente de quien anda este camino es determinación. La mente de aquéllos que no tienen determinación desvaría perturbada por un aluvión de pensamientos.
42. Hay hombres que, aun careciendo de visión espiritual, hablan ostentosamente con versatilidad y usando muchas palabras; siguen los Vedas al pie de la letra y afirman que eso es todo lo que hay que saber.
43. Sus almas están embadurnadas con deseos mundanos y sólo buscan la satisfacción de deseos materiales. La recompensa para éstos es nacer una y otra vez.
44. Aquéllos que aman el poder y el placer, se entregan a esas experiencias, carecen de la firme determinación, necesaria para hacerse uno con el Uno. Ejecutan ceremonias que les prometen poder y placeres.
45. El mundo de los Vedas está sometido a las influencias de los tres Gunas los pares de opuestos Ve más allá de las posesiones y las ganancias. ¡Recupera tu propia alma!
46. Para un sabio dotado de visión espiritual, los Vedas tienen tanta utilidad como un
pozo que ha sido cubierto por una inundación.
47. Concentra tu mente en tu trabajo, pero nunca permitas que tu corazón se apegue a
los resultados. Nunca trabajes por amor a la recompensa, y realiza tu trabajo con
constancia y regularidad
48. Realiza tu trabajo en la paz del Yoga, lejos de todo deseo egoísta; desapegado del
éxito, tanto como del fracaso. La paz del Yoga es estable y permanente, pues trae
equilibrio a tu mente
49. La acción realizada en la sabiduría del Yoga es muy superior a cualquiera otra realizada con fines interesados. Tu salvación está en la sabiduría. ¡Qué desgraciados son
aquéllos que trabajan por una recompensa!
50. La sabiduría lleva al hombre más allá de lo bueno y lo malo. Encuentra pues la sabiduría: el Yoga
es la sabiduría en acción.
51. Los sabios conocedores de la auténtica sabiduría ejecutan su trabajo desapegados de su recompensa. Y libres así de la esclavitud al nacimiento obtienen con seguridad la salvación.
52. Una vez que hayas cruzado el profundo océano de Maya estarás aún más allá de lo que hay escrito en cualquier escritura; ya sea de tiempos pasados o los que han de venir.
53. Cuando tu mente esté confusa por la controversia de tantas escrituras contradictorias, deberás concentrarla en la contemplación divina: así alcanzarás la Meta Suprema del Yoga

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jueves, mayo 03, 2012

Predicciones para mayo de 2012 o Mas Sacerdotisa que nunca.


Es fuerte este mes es muy paternal, ancestral, o luna de Saturno.
Hay tanta vida y luz  en cada instante de quietud, solo estará  en uno querer  tomarlo
Por eso Cuando les pido a mis consultantes o amigos “lean las predicciones”; no es solo por mis características de maestra de quinto grado: es por que los que las siguen realmente estarán preparados para la energía del devenir de los días; es como un color que se fija en el subconsciente a raíz de la lectura, y que en medio del cambio o del proceso de cambios del mes, surge como recuerdo y cumple la función de tranquilizador mental  y de  mecanismos de resistencia.
Mayo tiene en si una retracción ; los invito como en cada mayo a ser semilla y a no asustarse es solo una gran inhalación, para una gran exhalación.Respirar es vida y vida es luz.
En cuanto a la situación: El diablo simboliza todas las fuerzas que turban, obscurecen y debilitan la conciencia y determinan su regreso hacia lo indeterminado y ambivalente: centro de noche, por oposición a Dios, centro de luz. El uno arde en un mundo subterráneo, el otro brilla en el cielo. Su reducción a la forma de una bestia manifiesta simbólicamente la caída del espíritu. El cometido del diablo se limita a desposeer al hombre de la gracia de Dios para someterlo a su propio dominio. Es el ángel caído con las alas cortadas, que quiere romper las alas de todo creador. Proceso  de  síntesis de las fuerzas desintegrantes de la personalidad. (Meta-morfosis)
En cuanto a la acción para transitar el camino: en la búsqueda del si mismo esta la respuesta; en la papisa dice sallie Nichols que así como se escogió a la Virgen María para un destino único para el que «no había lugar en la posada», la mujer de hoy está llamada a realizarse a sí misma por caminos para los que nuestra sociedad colectiva aún le cierra sus puertas. Así como la Virgen se vio forzada por su vocación a abandonar el cómodo anonimato y la seguridad de la tradicional vida familiar, portando sola su carga y alumbrando su nuevo espíritu en la más humilde de las circunstancias, las mujeres de hoy, para las cuales ha sonado claramente la nueva anunciación, tienen que sacrificar su seguridad y soportar  la soledad para traer a la realidad el nuevo espíritu que se agita dentro de ellas. En este esfuerzo habría que dedicarle una hornacina especial a la Virgen para su veneración, ya que sigue mostrándose como único símbolo de la fuerza pasiva del principio femenino. Aunque dedicada al servicio del espíritu, la Virgen nunca perdió el contacto con su propia feminidad. (Hacia adentro y Hacia abajo)
En cuanto al  futuro Si se utiliza el rey como figura de representación humana, el Rey de Copas nos habla de una persona adulta y muy sabia. Sin embargo es mejor consejero para con los demás que para consigo mismo. Sus sentimientos son elevados.
En una interpretación más de tipo general la carta del Rey de Copas nos habla de la existencia de una sabiduría suprema, casi chamánica para resolver cualquier problema que se nos presente.
Con respecto a la salud tenemos la suficiente madurez y buen pensar para tomar las decisiones más adecuadas para nosotros.
Con respecto a los asuntos materiales sabremos resolver con éxito cualquier conflicto o problema que se nos presente.
A nivel afectivo viviremos un amor maduro y comprensivo. La pareja se ama y sabe lo que tiene que hacer para que funcione. En el plano espiritual si lo deseamos, estamos en condiciones de desarrollar nuestras cualidades profesionalmente.
En cuanto al resultado: El Carro representa la llegada del éxito. La confianza, el valor y la determinación son características esenciales para la solución de los problemas que se presentan en la vida del consultante.  Esta carta indica que alcanzamos la meta propuesta, pero aconseja mantener serenidad en los criterios, y meditar cuidadosamente antes de iniciar cualquier nuevo paso. Cualquier cosa que esté proyectando hacer, se presenta bajo el signo del éxito, y el triunfo será la meta final.